Salo dice

SALO DICE

Salo: nunca cambies, amo tu personalidad encantadora, tu inteligencia, tu ternura y tu buen sentido del humor. Salo dice:

❤- “Mamá, ¿por qué cuando uno se pone viejo se vuelve tan trabajador?”

❤- “Mamá, el jefe de este país es muy malo porque sabe que hay animalitos que se están muriendo y no hace nada por salvarlos”

❤-“Carlitos, puedo llevar a mi amigo imaginario?”
– Bueno, pero si es cansón no
– “No, es que él no es cansón, aquí el cansón eres tú”

❤ – “Mamá, mejor tu eres la mamá y yo la hermana mayor de Perla, porque yo quiero ser hermana mayor, así sea de un gato”

❤ – “Mamá, como se hacen los bebés? ¿Cómo hacen para metérselos en la barriguita?”

❤ – “Mamá, ¿puedes tener un hermanito para mi?”
– Mmmmmm, no
– “Pero por qué si solo te duele al salir”

❤ – “Mamá, en el colegio me dijeron que dibujara a mi familia”

16143247_10154442708366795_2532274960994059461_n

❤ – “Mamá, a Perla nunca la vamos a devolver a esa jaula de donde la sacamos porque a la familia no se abandona”

❤ – “Así me muerdas, yo te amo hasta el cielo”
Salo declarándole su amor a Perla

❤ – “Ay no, quitemos ya ese programa, eso es para bebés”
– Ah no, calmate adulta contemporánea

❤ – “¿Por qué nos tenemos que cepillar los dientes con hambre?”
Salo, a las 6 de la mañana, rumbo a un paseo.

❤ -“Mamá, ¿por qué no aceptamos que ya no me sirve la cobija?”

❤ – “Mamá, no quiero crecer nunca”
– ¿Por qué mi amor?
– “Porque si yo crezco tu te haces viejita y así me gustas demasiado”

❤ Terminamos de leer el cuento de la noche, Pinocho, y:
– “Sabes qué, si Geppeto hubiera llevado a Pinocho hasta la escuela, seguro él no se hubiera volado para el circo. Es que cómo se le ocurre mandar a un niño solo a estudiar”

❤ -“¿Mamá, jugamos amigo secreto tu y yo? Yo me hago la que no sé quién me tiene”

❤ -Salo, ¿para ti qué es el amor?
– “El amor es compartir, es no pelear, no decir mentiras y hacerle caso a la mamá”

❤ – Salo, ¿qué hiciste hoy en el colegio?
– “Comí lonchera, hice tareas, fumé”….
– ¡Fumaste! (Nana, conserva la calma)
– “Si mamá, fumé… o cómo es que se dice: fumé o sumé”
– Sumé, suméeeeee (Nana respira)

❤ – “Mamá, tu eres la mejor mamá que tengo en este mundo. No es que tenga otras mamás sino que eres la más.”

❤ – “Mamá, ¿para qué sirven los novios?”

❤ – “Mamá, a veces me da tanto desespero conmigo misma que me gustaría arrancarme media yo y hacerme otra Salomé, así como unas gemelas”
¡Una géminis a la vista!

❤ -“Mamá, hoy no vi bien las letras del tablero, pero mis amiguitos me apoyaron y me dieron ánimo” (A Salo se le dañaron las gafas)

❤ – “Mamá, cada que llevo un juguete al colegio, una amiga se lo quiere llevar para la casa. Y tampoco pues para que haga eso y arruine mi vida”
#DramaQueen

❤ – “Mamá, respóndeme algo: qué es más importante, trabajar o cuidar a la hija?
” O bueno, mejoro la pregunta: qué te hace más feliz, trabajar o cuidar a la hija”

❤ – “Mamá, hoy cachetón (el carro) amaneció muy enérgico”.
Traducción: estás manejando muy bestia.

❤ “Mamá, quisiera que volvieran los que se nos fueron para el cielo”
– Yo también

❤ – “Mamá, adivina cuál es el mejor regalo de la vida”
– ¿Cuál?
– “Tú”

❤ – “Mamá, a mi me gusta Felipe Rico”
– ¿Y quién es ese?
– “Ay mamá, Felipe Rico, ese que canta”
– ¿Pipe Bueno?
– “Ah si, ese”

❤ – “Mamá, hoy tuve el peor día de mi vida”
– ¿Por qué?
– “Porque la silla del colegio era tan incómoda que no me dejaba hacer las tareas”
#DramaQueen

❤ – Salo, ¿cómo te fue en el colegio?
– “Ah lo más de bien mamá, ¿y a ti cómo te está yendo en el trabajo? Es que cada que llegas a la casa pareces una borrachita”

❤ – “Mamá, cuéntame, qué cosas malas existen en el mundo”

❤ – “Mamá, cuando sea grande no voy a tener hijos ni voy a tener novio, es mejor estar sola”

❤ – Salo, ¿cómo te fue en el colegio? ¿qué hiciste?
– “Mamá, cómo así que qué hice, lo que uno siempre hace en el colegio, ¿es que tú no fuiste nunca al colegio o qué?”

❤ – Salo, ¿por qué no quisiste poner el diente debajo de tu almohada?
– “Porque me da miedo que se me monte el ratón Pérez a mi cama”

❤ -“Mamá, cuando yo nací, ¿por dónde salí?
– ¿Tú qué crees?
– “Por la flor”

❤ -“Mamá, me hace falta mi casita de la Floresta porque sólo allá veía a mi abuelito Nancho”

❤ – “Mamá, te tengo una pregunta muy importante, ¿en el nuevo trabajo donde estás también hay un lugar para recoger las tapas para los niños con cáncer? porque ya recogí varias tapitas”

❤- “Por qué no me llevan a tu fiesta?”
-Salo, por que es de grandes
– “Ay ya sé que hacer para que me lleven, me disfrazo de grande”

❤ – “Mamá, mañana es navidad y yo no he comprado tu regalo, ¿qué voy a hacer?”

❤ – “Mamá, hoy monté en bus y fui feliz”

❤ – “Mamá, ¿cuando sea navidad puedo pedir un hermanito?”

❤ – “Mamá, pide un deseo”
– Mmmm ya
– “¿Pediste que siempre seamos muy felices?”
– ¡Siiiiiiiii!

❤ – “Mamá, ¿tú querías una hija como yo?
– ¡Siiiiiiiii! Tal cual me la soñaba
– “Linda mamá, yo también quise siempre una mamá como tú”

❤ – ¡Taxista hijueputa!
– “No digas jueputa que las mamás lindas como tú no dicen palabras feas, mejor di: ¡ay mamá!”
– Está bien, perdón

❤ – “Mamá, soñé que no tenías brazos… ¿y sabes que era lo peor de eso?
– ¿Qué?
– “Que no me podías abrazar”

❤ “Mamá, con estas gafas veo en 3D”(Salo estrenando gafas)

❤ – “Mamá, uno tan grande y regándose, noooo que pena”
– Perdón

❤ – “Mamá, tú eres el corazón de mi alma, me enamoré de ti”.

❤ – Salo, no frunzas el ceño que a los 7 años ya vas a tener pata gallina.
– “¿Como tú?”

❤ – “Mamá, no quiero volver a vacaciones, quiero ir siempre a la guardería”‪#‎NiñaFeliz‬

❤ – “Mamá, ¿por qué estás vestida como una mujer gordita? ¿vas para un desfile de gorditas?

❤ – “Mamá, juguemos a las adivinanzas. Es una persona pequeñita que te ama mucho y que te invita a paleta”
– ¡Eres tú!

❤ – “Mamá, yo pedí que nadie más de mi familia se muera, porque yo tengo 5 años y soy un poquito pequeña y si se mueren ¿quién me va a hacer la comida?”

❤ – “Mamá, quedé tan llena que me voy a explotar, no pero en serio dime que no me exploto de verdad”

❤ Vemos a un señor que camina cojo. -“Mamá, ¿ese señor por qué camina así? parece un zombie”. #SaloLaMásImprudente

❤ – “Mamá, ¿sabes qué es una tía abuela? es una persona mitad tía, mitad abuela”

❤ – “Ay mamá, qué bueno verte, ¡tenía una mamitis!, ¿tu también tenías hijitis?”

❤ – Salo, ¡vamos pues!
– “Tranquila mamá, maneja la ansiedad”

❤ – “Ay mamá, Agustín me va a ver de vestido, qué emoción, me va a ver y me va a decir bonita”

 – Salo, el sábado ya es tu fiesta.

– “Ay mamá, no me siento preparada”

– ¿Por qué?

“Porque me falta la belleza: las pulseras, el collar y el reloj” #Felices5Salito

❤ “Mamá, este cumpleaños parece más tuyo que mío, estás muy feliz y aquí la que tiene que estar así soy yo”

❤ “Mamá, dile a Simón que ya no somos novios, eso era cuando yo estaba pequeñita, ahora mi novio es Agustín”

❤ “Mamá, no me vuelvas a peinar así que todo el día me dijeron Chilindrina en la guardería”

❤ “Mamá, ¿el abuelo puede bajar un ratico del cielo para ir a comer paleta?”

❤ “Mamá, ¿cuándo yo esté grande me puedo hacer un tatuaje de princesas?”

❤ – Salo, ¿quieres paleta?

– Si mamá

– ¿De qué?

– “Pues de mora, para la paseadora”

❤ “Mamá, yo te amo porque eres mi mejor amiga”

❤ “Mamá, ¿el cielo está lleno de abuelitos?¿Podemos decirle al mío que lo extraño?”

❤ – Salo, ¿vamos al gym?

– Ehhh mamá, ¿todos los días pues? No no no, que cosita contigo

– Ok no

❤ “Mamá, estoy enamorada de Esteban, un niño de Transición. Pero tranquila que no me voy a casar”

❤ “Mamá, yo tengo mucho amor para ti. Que Jesús te acompañe siempre”

❤ “Mamá, papá noel olía a mi abuelito, como a viejito”

❤  “A dormir Salomé pues”. “Mamá, yo me estaba regañando solita, ¿cómo te quedó el ojo?”

❤ – Salo, a comer

– “No mamá, yo estoy llena”

– ¿Llena de qué?

– “De tu amor”

❤ “Mamá, ¿sabes por qué te amo hasta el Niño Jesús?, porque la luna es muy cerquita para el amor que te tengo”

❤ Salo hablando, se babea… – “ay mamá, se me salió una tilde de babas”

❤ “Mamá, va a llover porque se va a bañar Jesús”

❤ “Mamá, venga pa’ ca hacemos cucharita”

❤ “Mamá, ¿esos lunares quién te los dio? ¿Te los pegaste con colbón?”

❤ Salo: “Mamá, venga” Yo: “No quiero” Salo: “Venga, venga que esto se compone”

❤ “Mamá, mi corazón está saltando, ¿unos monstruicos lo hacen mover?”

❤ – “Mamá, sabes qué, siempre quise una mamá como tu”

– ¿Si, cómo?

– “Pues así, linda, con las uñas pintadas y con tacones”

❤ – “Mamá, ¿te gustó mi dulce?”

– Si mi amor

– “Yo sabía, yo conozco a mi gente”

❤ – “Mamá, cuando tu te vayas para el cielo, ¿con quién voy a vivir?”

❤ – “Mamá, ¿por qué no te has casado?”

– Porque no tengo novio

– “Ay mamá, pues muy fácil, consíguete uno que te guste y te casas, o si quieres te ayudo a buscar, a mi guardería va un señor muy bonito, yo se que te va a gustar”.

❤ “Mamá, cuando las personas se mueren van al cielo y de vez en cuando los espíritus los traen acá para que puedan abrazarnos y acariciarnos, así como el abuelo”

❤ – “Mamá, tu eres una dama porque te vistes muy bonita para salir a la calle”

❤ “Mamá sabes que, es que uno a veces se enamora de lobos que están disfrazados de príncipes”

❤ -“Mamá, ¿cuando yo sea grande qué voy a ser?”

-Cómo así mi amor

– “Pues si, así como por ejemplo tú que elegiste ser mamá”

❤ – Salo, por qué no mejor tu trabajas y yo voy a la guardería

– “No mamá, los niños no trabajan”

– ¿Por qué no trabajan?

– “Pues porque no les sirve la ropa de la mamá”

Anuncios

Soy mamá

La triste realidad de las mamás solteras es que muchas veces nos estigmatizan, cuando nosotras vemos nuestra condición como un gran aliciente para salir adelante, para guerriarse la vida, otros la ven como un obstáculo.

No somos mamás solteras, somos mamás, mujeres con una fortaleza extraordinaria, con una capacidad de manejar perfectamente el tiempo entre todos los ámbitos de la vida, con la sensibilidad necesaria para dar una caricia de buenas noches, pero con la berraquera suficiente para sacar adelante a nuestros hijos criándolos bien.

Soy mamá, orgullosa mamá, también soy mujer, y tengo sueños que no sólo me ayudan a sacar adelante a mi hija, tengo sueños como profesional, como mujer que desea una familia, como mujer que quiere más de la vida, que se reta a ser cada vez la mejor versión de mi misma, que se tiene toda la fe para ser cada vez mejor.

Y soy la orgullosa mamá de una hija bien criada, educada, con valores y muy feliz. Ese es el mejor trabajo del mundo.

Life goes on.

No soy la mujer maravilla

#Family #Love (1)

Si, soy mamá soltera, si, vivo sola con mi hija, si, me las arreglo a diario para cumplir mis roles de mamá, ama de casa, mujer, amiga. He logrado sacar adelante el hecho de vivir sola con mi hija, hacer de las mañanas una locura divertida para retarla a ella a arreglarse rápido y que así lleguemos a tiempo a la guardería, sin dejar pasar la canción matutina, los besos, la peinada, el chocolatico caliente, la empacada de las loncheras, la maquillada, la corrida, los avisos parroquiales de las tareas que hicimos y el plan del día una vez se acabe la tarde. Luego salir corriendo para el trabajo y al final recogerla y empezar nuestros planes de ejercicio para mi, película para ella, comida, tareas, juego y a lo que yo llamo: el ritual de la dormida.

No soy la mujer maravilla, pero con el tiempo he entendido que hay que tener una estructura, no puedo andar por la vida arrastrándola a ella a una improvisación constante, por eso tengo horarios que en la medida de lo posible cumplo, por eso tengo un orden del día, tengo reglas que se deben cumplir como la cepillada de dientes, las tareas, la comida, etc. A la vez ella tiene reglas que ambas respetamos, como el cuento en las noches, la película, las caricias y los masajes y los besos de buenas noches. Aún así, con mis listas, planes y rutinas, entendí que a veces hay que romperlas y volver a empezar, es un constante crecimiento, la zona de confort ya no existe.

No soy la mujer maravilla, soy mujer, lloro, me siento mal, me siento triste, me da cólico y todo, absolutamente todo lo vivo con ella. No siempre logro con éxito aguantar mis lágrimas delante de ella cuando algo me afecta porque no soy la mujer maravilla, aunque he tratado, a veces no logro ponerle horario a mis emociones, o controlar la lágrima que ya está más afuera que adentro.

No soy la mujer maravilla, a veces me rindo ante los encantos de mi cama y rechazo con indiferencia a la alarma, después me toca acelerar la rutina de las mañanas y ella entiende que ese día todo es “a la velocidad de la luz”, a la mamá la cogió la noche, no hay tiempo de peinados elaborados, tocó colita de caballo, porque no soy la mujer maravilla.

Hace poco estuve en un taller de familia donde la trabajadora social me decía que si yo me creía la mujer maravilla, orgullosa le respondí con un seguro: ¡SI!, me miró, me hizo parar al frente y me dijo que repitiera delante de todos: “No soy la mujer maravilla, no tengo súper poderes, no puedo con todo, no soy la mujer maravilla”. Y la verdad es que ese día me di cuenta que no lo soy, aunque muchas personas sin mala intención me lo hayan dicho, si estás leyendo esto y alguna vez me lo dijiste debo decirte algo: lo siento, no soy la mujer maravilla. Soy una mujer berraca, fuerte, apasionada, pero no tengo poderes super especiales, como me dice alguien muy especial, tengo que soltar el remo, porque creerme la mujer maravilla me ha llevado a no aceptar alguna veces la ayuda desinteresada de otros, a echarme encima cargas que no me corresponden, a creer que yo solita soy capaz de llevar el mundo encima, y lo peor, a llegar a sentirme decepcionada de mi misma, a estresarme más de la cuenta porque no me cabe todo en las manos.

Hay que empoderarse de berraquera como dice una mujer que admiro, hay que hacerse cargo de lo que es de uno, hay que vivir la maternidad con amor, con pasión, con energía, con responsabilidad y con diversión; pero también hay que aprender a soltar, a confiar en los demás, a entender que no todo va a salir como lo imaginamos, porque no somos mujeres maravilla.

Ya, lo saqué, siento un respitito en el alma.

Carta a Salito

Salito, mi amor… hay tanto para decirte, tanto para contarte, tanto para enseñarte, pero sobretodo tanto para agradecerte. Primero quiero contarte lo que tu vida significa en la mía, imagina algo que desees, pero no ese brillito de Hello Kitty que viste hace días en un almacén, imagina algo que anheles desde el corazón, algo que siempre está ahí como una semillita que día a día alimentas con amor, con fe, con deseo de tenerlo, algo que de solo pensarlo te estremece, te hace sonreír, te pone a soñar, ¿ya lo tienes? … eso eres tú para mí. Hace poco me preguntabas qué era el amor, Salo, tú sí que me pones a pensar en cosas que dejamos pasar desapercibidas pero que son tan transcendentales, tan del alma que solo alguien como tú vuelve a revivirlas. Esa noche me lo preguntaste después de apagarte la película como consecuencia de no hacer caso a una instrucción, ¿recuerdas?, me decías que si reprenderte también era amor, yo te dije que sí, que eso hacía parte del amor, de un amor tierno, un amor desmedido, un amor paciente y comprensivo, pero también un amor que guía, que corrige y que enseña, Salo, eso también es amor.

A diario haces unos análisis de la vida tan puros, simples y a la vez trascendentales que yo me siento a aprender, a tomar nota, a pensar en todo eso. ¿Recuerdas una vez que sin querer me viste llorando?, ni te interesaba saber el por qué o por quién, solo me dijiste que tú jamás me ibas a dejar sola, que tú me ibas a proteger porque me amabas… Yo en ese momento me preguntaba, ¿y no es eso lo que hago yo contigo?, ese día me enseñaste que en esta relación no hay egoísmo, ni guerra de poderes, ni conveniencia ni mucho menos interés, ese día entendí que lo que me decías con tanto sentimiento era cierto.

¿Te acuerdas del día que me dijiste que si te compraba una paleta y yo te dije que no podía? Salo, ese día de verdad no podía, no tenía… a cambio de una mala cara o una pataleta recibí de ti una sonrisa y un: “bueno mamá, cuando tengas plata vamos y nos comemos la de limón”. Al otro día recordaste que la abuelita te había dado un billetico y me lo diste para que me comprara cositas lindas para mí, yo me derretí inmediatamente, con eso aprendí que estamos en las buenas y en las malas, que en las buenas disfrutamos y nos damos gusto y en las malas nos reímos y seguimos adelante. A veces me angustio porque quisiera darte algo que no puedo, o pagarte esas clases de ballet que tanto anhelas, pero tú siempre comprendes y me regalas tu alegría, otras veces me siento la mujer más feliz porque veo cómo disfrutas de los jueguitos a los que querías ir, o de ese libro que querías tener para leer en las noches. Para ti no hay cosas de marca, o paletas más especiales, o juguetes más bacanos, para ti hay momentos, risas y sencillez.

El sábado que estuvimos en el parque celebrándole el cumpleaños a tu Barbie tomaste tu celular de juguete y me dijiste que era mi papá, que lo saludara, que le dijera que también me pasara a Clarita, me pasaste el teléfono con la ilusión de que hablara con ellos y les contara que Barbie estaba cumpliendo dos años y que habíamos celebrado con torta de plastilina. En ese momentico, con tu carita de ilusión y tu imaginación sin límites, me enseñaste que a los que ya no están con nosotros tenemos que recordarlos con alegría, llamarlos por tu celular de vez en cuando y contarles cómo estamos, decirles que los amamos y que todo está bien. Así como cuando hace meses me preguntaste si el abuelo podía bajar un ratico del cielo para ir al parque a comer paleta, así de simple es, así de bonito los recordamos.

Salo, también aprendí que las mejores discusiones de la vida son las que tenemos sobre cuántos cuentos te voy a leer en la noche, qué película nos vamos a ver por enésima vez (por favor, te juro que si volvemos a ver Frozen le digo a la reina Elsa que me congele), qué le vamos a echar al pan, en cuál columpio te montas tú y en cuál yo, si vamos a correr o a caminar cuando vamos por la calle o cuál murito te vas a saltar, qué canción vamos a cantar mientras nos bañamos, cuál es tu lado de la cama y cuál es el mío, si vamos a ir al arenero o a montar en bicicleta o cuál de tus bebés vas a llevar cuando vamos a salir (porque no nos digamos mentiras, Martín es tu favorito así no se lo digas a Luciana y Emiliana).

Una vez te pisé sin querer, te pedí perdón y me dijiste que siempre me ibas a perdonar porque me amabas. Salo, a diario pienso cómo ser mejor mamá para ti, mejor mujer, mejor amiga; hay noches en que me doy látigo porque me equivoqué, porque tenía que haber sido más paciente, porque debí haberte dado una mejor respuesta, aun así me demuestras que soy la mejor mamá para ti y yo me esmero para hacerle honores a ese título. Me demuestras que en esta relación no hay resentimiento si alguna se equivocó, aquí hay perdón, hay comprensión, hay humildad, así como cuando te castigo porque no te portaste muy bien y después vienes y me dices que me amas, que lo sientes, que mañana no lo vas a hacer y yo te abrazo y te creo.

Salo, cuando tú naciste nacieron muchas cosas en mí, y cada día que pasa me siento más orgullosa de llamarte hija, qué calidad de persona eres, cuántas enseñanzas me has dado, te propongo un trato, ¿nos amamos para toda la vida? prometo estar siempre ahí así como tú lo has estado para mí.

Te ama,

Mamá

Salito y mamá

Nostalgia

Y lo sigo extrañando, en cada detalle, en cada suspiro, con cada palabra, con cada recuerdo. Me duermo mirando allí, en la mesita de noche, la foto de los dos, él,  apoyando su cara sobre la mía y yo, abrazándolo tiernamente; también me levanto y miro hacia la mesita buscando sus ojos, esa mirada tierna y serena que tanta falta me hace.

Y lo pienso, y lo extraño, y a veces también lo lloro. Y lo anhelo aquí, conmigo, en los mejores momentos y también lo quisiera aquí en los días difíciles. Lo quisiera en el día a día, en lo más sencillo y en lo más complejo.

Tal vez no lo necesite, pero a veces siento que no puedo vivir sin el. A veces lo sueño, cerquita de mi, puedo hablarle, abrazarlo, llorar con el; otras veces no es más que un bello y a la vez doloroso recuerdo.

Y lo veo reflejado en cada logro de mi vida, y lo siento en cada latido de mi corazón y lo tengo en cada suspiro.

Nostalgia es lo que siento ahora, que se acerca la culminación de un nuevo logro, nostalgia de no tenerlo  aquí para ver su cara de orgullo y sus ojos encharcados de alegría. Nostalgia, gratitud y amor por todo lo que fue y porque gracias a el, muchas cosas más serán.

Love you, Dad.

Ser mamá de una niña

Entre muñecas, crayolas, cuentos, dulces, canciones y risas, estas son algunas de las razones por las cuales amo ser mamá de una niña:

Imagen

1. Son tiernas y mimadas: basta con un gesto y una mirada para derretirse de amor ante su inmensa dulzura.

2. Aman verse como unas princesas, pero también disfrutan de saltar charcos, jugar con arena y armar castillos.

3. Tendrás una pequeña asesora personal: pregúntale a una niña qué vestido te quedará mejor, seguramente ella te dirá cuál es el correcto.

4. Son cariñosas: para cualquier día, pero especialmente cuando estás bajita de ánimo, ellas tienen las palabras correctas para sacarte una sonrisa y mejorar la situación.

5. Son comunicadoras por naturaleza: nunca te aburrirás con ellas, siempre tienen una historia mágica, contada con “pelos y señales” que te envolverá y te hará soñar y fantasear.

6. No son tu príncipe azul, pero si la princesa de tu dulce historia.

7. Son pequeñas mamás: ya sea con sus muñecas, hermanos o hasta contigo misma, siempre querrán cuidar de alguien.

8. Son peluqueras, manicuristas y masajistas: aunque termines como para hacer parte de un circo, siempre te divertirás con sus inventos (tú eres el conejillo de indias).

9. Son detallistas: una flor, la envoltura de un dulce, una piedrita o un pedazo de su chocolate, siempre tienen algo para regalarte.

10. Son tu mano derecha: para hacer una visita, decorar una torta o ir de compras, serán las mejores, siempre dispuestas a ayudar.

Minientrada

Cómo duele y a la vez cómo libera renunciar a aquello a lo que hemos soñado tanto tiempo pero que nos enceguece, no nos deja ver más allá y poco a poco nos roba el alma. Cómo duele y cómo libera volver a amarse a uno mismo.