Lo que mi yo adolescente diría de mi yo adulta

Si volviera unos 13 años atrás, cuando tenía 15 creo que mi yo adolescente tendría mucho qué decir de lo soy hoy, lo primero que haría sería quejarse por las estrías que hoy cuentan la historia de una mujer que ha peleado con su peso y de una mamá que acepta y ama sus marcas producto de la transformación increíble por la que pasó su cuerpo al ser casa durante 9 meses.

También me reprocharía por las malas decisiones que tomé con respecto a los hombres que elegí como pareja, tal vez por enamoradiza, tal vez porque el proceso de selección era malo, malísimo en muchas ocasiones, pero sobretodo, por falta de amor propio que hace de la soledad algo terrible lo que lleva consigo bajar los estándares de calidad con tal de sentirse acompañada.

Mi yo adolescente jamás me creería que iba a estudiar algo diferente a medicina, daría toda su ropa, maquillaje y bolsos jurando que años más tarde sería doctora, pero creo que mi adolescente, después del shock normal, hubiera entendido por qué nos convertimos en comunicadoras y no en médicos, seguramente aceptaría el hecho de que estaba más acorde con nuestro talento.

Lo que sí creo que le costaría aceptar es que antes de terminar la universidad se convertiría en mamá y que un año después de esto sería mamá soltera, atrás quedaba el cuento de Disney de casarse con el príncipe azul para después tener hijos maravillosos y una vida en pareja de ensueño, con un esposo con una barba perfecta, aliento mentolado todo el tiempo, tierno con los niños, detallista y obviamente más alto que yo. ¿En qué momento iba a pasar eso si la adolescente tenía todo el futuro calculado? Iba a ser así: se graduaba con honores como doctora, iba a conocer a un hombre a la altura de su caos, tiempo después le iba a pedir matrimonio de la forma más excepcional, iba a estar increíblemente delgada y hermosa el día del matrimonio, caminando hacia el altar de la mano de su papá para comenzar lo que en los cuentos llaman “y vivieron felices para siempre”

A cambio de esto, querida yo adolescente, debo decirte que no deberías pasar tanto tiempo pensando y planificando nuestro futuro, ¡no te desgastes! ¿Porque sabes qué? La vida cambia en un segundo, a veces es mejor de lo que pensabas, otras es la versión real de lo que soñabas, en ocasiones es lo opuesto a lo que querías, pero siempre, a pesar de las cosas difíciles que nos van a pasar hasta el día de hoy, siempre será lo que debía pasar, ni más ni menos.

Hagamos un trato, tú sigues tu vida, no te descabeces tanto haciendo que pasen cosas que no deben pasar, deja que la vida te lleve, deja que la vida te vaya mostrando el camino y yo, yo me reconcilio con mi pasado porque al fin y al cabo, aunque no quería ser mamá soltera, amo cada centímetro, cada gesto, cada detalle, cada palabra, cada beso pegajoso y cada abrazo tierno de la chiquita que hoy nos llama mamá.

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